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Para ellos no es tan fácil poner límites

Mucha veces, los hijos nos quejamos de los limites que nuestros padres ponen a nuestros ímpetus por alcanzar lo prohibido, cuando queremos hacer algo que para ellos no esta bien, nos dicen que aun estamos muy chicos, que nos puede pasar algo, y mil pretextos mas para maquillar su deseo de tenernos mas protegidos (según ellos) en casa, pero en realidad si ellos nos prohíben no es porque sean malos con nosotros (recuerden “son nuestros padres”) solo que ellos mas que nadie temen por nosotros, quizás los medios de comunicación influyen mucho en estos temores y les crea una inseguridad frente a su función de padres.¿Cuánta libertad nos dan nuestros padres para desarrollarnos como persona independiente?Han pensado que pasaría si contrajéramos una enfermedad gracias a nuestro deseo deliberado de hacernos  un piercing o un tatuaje, quizás nuestros padres solo buscan protegernos para que eso no suceda, es muy fácil decir me voy de viaje y ¿que hay de los accidentes de transito? ¿De los abusos sexuales?, ¿de los robos?, ¿de las drogas?, deberíamos comprender un poco mas y tratar de ver desde la perspectiva de los padres para lograr entenderlos, si bien es cierto hay padres que son un poco mas permisibles con sus hijos  y no suelen ponerles limites porque tienen temor a que los rechacen, quizás porque no quieren sonar autoritarios, o simplemente porque no saben poner normas y les resulta mas fácil decir que “si” a todo para evitar disputas. Pero que es lo que realmente deben hacer los padres frente a esta serie de problemas sin necesidad de ser extremistas. La verdad de todo es que si los padres no tienen límites tampoco sabrán ponerlos.  Lo único que los padres deben hacer es actuar  de acuerdo a lo que exigen recuerden que “ustedes son el ejemplo de sus hijos”.Quizás si los padres nos explicaran el porque se nos esta negando algo nosotros entenderíamos mejor, también es bueno que los padres aprendan a escucharnos a tomarnos atención, nosotros también tenemos cosas que decir, nosotros sabemos lo que hacemos mal pero tampoco queremos que nos lo repitan a cada rato, a veces queremos oír que hicimos algo bien,En definitiva si un padre pone limites (y esto no es una queja) no necesariamente tiene que ser estricto, nosotros entendemos con mucha facilidad si se nos habla con calma y también necesitamos escuchar de nuestros padres un te quiero porque muchas veces por corregirnos tanto se olvidan de la importancia del cariño.Es bueno que los padres confíen en nosotros, la desconfianza nos hace creer que piensan que nosotros no tenemos capacidad para afrontar la vida , nosotros comprendemos su afán de protegernos de toda la maldad q nos rodea, pero no queremos que eso se vuelva un obstáculo para nuestros proyectos, o que nos hagan sentir como si estuvieran invadiendo nuestro espacio, deberían tener un poco mas de tacto para que así los jóvenes no reaccionen de forma rebelde ya que nosotros querremos contrarrestar su sobreprotección eso nos llevaría a correr mas riesgos: precisamente lo que deseaban evitarnos.Franz kafka (escritor checo) escribió una carta a su padre con la intención de que este la leyera, ya que quiso darle a conocer lo acondicionada que había hecho su vida y lo inseguro que se sentía gracias a él, en un fragmento de esa carta decía,” cuando emprendía algo que te desagradaba y tu me amenazabas con un fracaso, mi respeto a tu opinión era tan grande que el fracaso era ineluctable. Perdí toda confianza en mis propios actos. Me torne vacilante, indeciso”.Kafka nos muestra así que el sobreproteger a los hijos muchas veces no es bueno, la relación de padre e hijo debe ser como la relación de jinete a caballo, el jinete va guiando al caballo, pero llega el día en que el caballo emprende su propio rumbo gracias a lo que aprendió.    

  

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