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La capacidad de razonar

Nasrudin (quien durante siglos fue personaje central de las leyendas orientales) tiene una historia que nos ayudará a discernir la paradoja de razonar: Un vecino fue a pedir prestada a Nasrudin una cuerda para tender la ropa.“lo siento”, dijo, “pero estoy secando harina en ella”. “¿Pero cómo puede secar harina en una cuerda?”“Es menos difícil de lo que te imaginas-cuando no la quieres prestar”. Este ejemplo nos demuestra claramente una de las actividades de la mente humana: la capacidad de razonar. Si no queremos aceptar o hacer algo siempre encontraremos “buenas” razones para negarnos e incluso para convencernos a nosotros mismos de que no lo podemos hacer. En esta historia tenemos un modelo exacto de dicho proceso, aun cuando nada en esa época lo llamara racionalización. No existe en el mundo, cultura alguna que no posea su almacén de conocimientos psicológicos, sus teorías sobre la actividad mental humana. Siempre se han buscado los significados y la comprensión a fin de hallar una respuesta a las preguntas básicas: ¿quién?, ¿qué?,¿cómo?, ¿por qué? Nuestras teorías y creencias, en el pasado, se basaron muy a menudo en la tradición, en las fábulas o en el misticismo, lo cual aún sucede en sociedades menos “desarrolladas” que la Europea o la de los Estados Unidos. Nuestra forma de plantear estas preguntas ha seguido líneas tecnológicas y estadísticas en las sociedades occidentalizadas y hemos comenzado a desarrollar una ciencia sobre el comportamiento humano. Las culturas orientales han observado la actividad mental y la han interpretado bajo la forma de una historia donde “todo sucede en forma integrada”. En la actualidad, la psicología occidental trata de explicar sistemáticamente la información, mas que presentarla a un nivel más difundido , pero un tanto impreciso, como  la tradición, el misticismo o el simbolismo, donde se requiere un alto grado de intuición, así como un amplio conocimiento de la historia de culturas determinadas. Asimismo, tiende a especializarse en el método experimental que se deriva de ciencias más tradicionales , al requerir para ello de observaciones controladas, medidas, cuantificables, lógicas y precisas.

Todos somos en cierto modo psicólogos. En nuestra vida diaria hacemos lo que un psicólogo hace en un laboratorio. Observamos a nuestros compañeros humanos y escuchamos lo que dicen. Observamos como reaccionan ante lo que hacemos. Juntamos toda la información de nuestras observaciones y establecemos teorías (las mujeres son nerviosas para manejar, los estudiantes de pelo largo fuman marihuana, etc.). Luego probamos estas teorías observando si nuestras predicciones son acertadas o buscamos alguna evidencia para apoyarlas. A menudo nos equivocamos, aun cuando no lo admitamos con facilidad. Nuestro sentido común puede ser suficiente en varias situaciones y tareas, pero también nos puede llevar a falsas conclusiones y hacer inútil nuestro trabajo. Muchas de nuestras ideas sobre la naturaleza humana, la personalidad o las influencias culturales pueden no ser más que simples prejuicios o estar basadas en suposiciones derivadas de nuestra propia naturaleza, personalidad y educación. Posiblemente seamos malos observadores de los fenómenos, personas que no discriminan la información, o también carecer de una adecuada capacidad para asimilar las ideas complejas, y todo ello nos puede llevar a un mal empleo de la psicología.     Resulta fácil tratar de explicar o entender el comportamiento, secundar argumentos falsos o demasiado simplificados  para apoyar nuestras proposiciones. Decimos, tomando un ejemplo sencillo, que: “la violencia característica en las familias numerosas y pobres, se debe a las condiciones de hacinamiento en que viven”. ¿Por qué?  Porque todos sabemos que si muchas ratas son puestas en una sola jaula pequeña, al final se atacarán unas a otras, llegando incluso a matar a las más débiles. La idea es interesante pero los supuestos son  incorrectos. Es cierto que algunas personas pueden reaccionar violentamente y que otras pueden sentir pánico o inquietud en condiciones de hacinamiento pero la mayoría no lo hará, sin embargo, este proceso de simplificar el mundo en que vivimos, estableciendo analogías entre cosas sin relación alguna, pueden dominar todas nuestras respuestas. Incluso nuestro estilo de vida.                  

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